Nos pareció un refugio tranquilo, y el nombre le encaja perfectamente. La habitación era amplia, discreta y agradable en su estilo, con una cama cómoda, una distribución muy completa y una buena televisión, además, la estancia contigua e independiente permitió que uno de nosotros se despertara antes que el otro. También estaba muy bien situado tanto para los servicios de la zona como para llegar al centro de la ciudad, y el anfitrión supo mantener un equilibrio impecable entre cercanía y discreción.